El mariscal
Sobre o livro
Los cadaveres de los combatientes que los paraguayos pudieron rescatar del rio, fueron envueltos en camalotes y colocados en ataudes, que soltaron en el agua. Se los llevo la corriente entre las aclamaciones de la tropa. En vano los bombardeo la escuadra imperial, no pudo hundir ninguno. Los guerreros del combate de leyenda, escoltados por pajaros, llevados enn andas por las olas, emprendieron la travesia a la inmensidad. En sus bosques sagrados, algunos dioses de pueblos antiguos, palidos y borrosos por el tiempo, recuperaron el calor del rostro al escuchar el relato del combate mitico de las plantas en auxilio de los hombres en defensa de su tierra.
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