Siempre te busqué
por Corín Tellado
“Cristina oyó el timbre del teléfono situado a dos pasos del diván donde se hallaba perezosamente tendida, y alargó el brazo. —Diga. —Cris... —Ah, eres tú, Michael. Dime, cariño. Hubo como una vacilación al otro lado del hilo. Cristina frunció …
- ● 92% match for you
- ● romance
the long version
“Cristina oyó el timbre del teléfono situado a dos pasos del diván donde se hallaba perezosamente tendida, y alargó el brazo. —Diga. —Cris... —Ah, eres tú, Michael. Dime, cariño. Hubo como una vacilación al otro lado del hilo. Cristina frunció el ceño. Sin hablar ya sabía lo que le iba a decir su marido. Sintió que un vacío enorme se cernía en torno a ella. Como si un vaho de llanto empañara sus ojos. Como si se le oprimiera algo sensible en el pecho. —Me es imposible ir, Cristina. Lo entiendes, ¿verdad? No. No lo entendía. No es que ella fuese una mujer esencialmente mundana, pero era mujer al fin y al cabo, y estarse en casa cerrada todo el día esperando el regreso del marido para salir un rato a aquella primera hora de la noche, era lo normal. Por eso, como si no oyera lo dicho por Michael, murmuró a través del hilo telefónico: —¿A qué hora llegas? —Tengo un parto difícil. No lo esperaba, te lo aseguro. Creí que todo vendría bien. Pero las cosas se han torcido. ¿Sabes? He llamado a Jack. El irá a buscarte. Irá contigo a dar una vuelta. Podéis ir al cine, a una boite... Lo de siempre. Ella adoraba a su marido. Estaba profundamente enamorada de Michael. No se había casado con él ni por mejorar de posición, ni por tener un hombre. Le sobraban cuando conoció a Michael. En aquella época ella hacía sus pinitos de cantante. Pretendía ser una gran cantante de ópera, pero la llegada de Mich a su vida le hizo olvidar todas sus aspiraciones y le consagró su vida. Pero una cosa era estar casada con un hombre, y otra que el hombre todos los días y todas las noches la dejara sola. Y lo peor era que sabía hasta qué extremo la amaba Mich...”
Margaret's verdict
"“Cristina oyó el timbre del teléfono situado a dos pasos del diván donde se hallaba perezosamente tendida, y alargó el brazo. —Diga. —Cris... —Ah, eres tú, Michael. Dime, cariño. Hubo …"
highlights
what readers held onto
No highlights yet. Be the first.
discussion
what readers said
No reviews yet. Finish it; tell us what you found.